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LA OSCURA REALIDAD

LA OSCURA REALIDAD

domingo, 30 de junio de 2013

EL CONTADOR DE HISTORIAS

Dedicado a Neil Gaiman, gracias  por hacerme soñar.
Las agujas del reloj marcaron las doce y el reloj de cuco cantó musicalmente las horas. La muchacha alzó la vista del libro, ansiosa, preocupada de que esta noche no acudiera, pero la queda llamada de unos nudillos en la puerta la hizo respirar con tremendo alivio. Con cuidado dejó el libro en la mesilla y acudió a abrir la puerta.
El Contador de Historias se encontraba ante su puerta, venía envuelto en niebla y oscuridad, la lluvia empapaba su negra gabardina y sus ensortijados cabellos rubios se pegaban a su pálida frente. Ella lo invitó a entrar, con un gesto amable, como había hecho la primera noche, hace ya tanto tiempo, y seguía haciendo cada noche. Él se quitó la húmeda gabardina, tomó una copa de buen vino tinto que la muchacha le tendió y fue a sentarse junto a la chimenea para calentar sus huesos, no dejó de mirarla, ni un momento, con sus intensos ojos grises. Ella se recostó a su lado, tomando su mano de largos y esbeltos dedos entre las suyas, acariciándola. La cercanía de su cuerpo erizaba el vello en la nuca de la mujer y agitaba su corazón, que latía raudo como un caballo desbocado.
El hombre acarició sus cabellos, la suave piel de sus mejillas, besó sus labios, mordió suavemente su cuello, desabrochó su blusa, lamió sus pechos; cada caricia hacía que se retorciera, en una promesa de placer anticipado. Hicieron el amor, dulcemente acunados por las temblorosas llamas de la chimenea y las gotas de lluvia que repiqueteaban en el tejado sobre sus cuerpos desnudos.
Una vez hubieron terminado, en ese íntimo instante de paz, que se comparte sólo con un amante tras la llegada del clímax, los ojos de ella se quedaron fijos en los de él, expectantes. Como cada noche, ella, apoyó su cabeza en el pecho de él y dijo, susurrando sus dulces palabras, en el oído del hombre:
-          Cuéntame una historia.

UN CUENTO DE INICIACIÓN

     El abrasador sol del verano cae, a plomo, sobre la pequeña caseta de madera, convirtiéndola en una agobiante sauna. Los tres sudorosos adolescentes observan con el aliento pegado al cristal, de la pequeña ventana,  el cuerpo desnudo de la mujer, bañándose al sol de la terraza. La larga y brillante cabellera pelirroja cubre la piel de su espalda como una sábana de seda cayendo lujuriosa sobre sus nalgas. Sus ojos de un increíble color violeta parecen, de vez en cuando, mirar divertidos a la caseta, como si supiera lo que hay escondido en su interior, y disfrutara enormemente con ese momento, excitada por mostrar toda su carnal belleza a unos jovencitos que nada saben del mundo, ni de la belleza de una mujer, ni de casi nada, en realidad, aparte de sus juegos infantiles, pero que desean hambrientamente saber, conocer todas esas cosas prohíbas que les hacen hervir la sangre. Hipnotizados por una mezcla de deseo por lo desconocido, curiosidad y naciente lujuria, no pueden apartar la mirada del cuerpo de curvas perfectas, anhelan con locura sobar los pesados pechos, de pezones sonrosados hechos para ser besados. Necesitan descubrir en ese cuerpo de mujer todos los, hasta el momento, para ellos, velados misterios del placer y la lujuria. Maravillados y un poco asustados, sueñan con los secretos ocultos bajo la espesa  sombra cobriza del vello púbico, entre las esbeltas piernas sin fin. Sus ojos,  abiertos como platos, se han olvidado de pestañear y graban cada centímetro de pálida piel, para ser capaces de hacer esa imagen regresar a sus recuerdos cuando se encuentren solos en sus camas, paraísos silenciosos de poluciones nocturnas.
Un gato pardo tumbado junto a la mujer, duerme tranquilamente sueños de gato, de los que es bruscamente despertado por una nueva presencia en la terraza. El gato bufa molesto, el pelaje de su lomo se eriza y se aleja perdiéndose de la vista de los muchachos.
La sombra de un hombre de anchas espaldas cubre a la hembra desnuda, diosa de su deseo, ocultándola de la vista de los tres imberbes mocosos, que muerden sus labios decepcionados ante la interrupción de sus cálidas fantasías.
Pero pronto sus más prohibidos sueños se hacen realidad. El hombre,  sin mediar palabra, se desnuda, dejando a los niños la asombrosa visión de un miembro adulto en erección. La mujer toma la polla del hombre acariciándola entre sus suaves manos, para después introducirla en su húmeda boca, los muchachos desde su escondite escuchan fascinados los gemidos de placer del hombre, mientras la mujer devora, lame, succiona, chupa y disfruta. Los maravillosos pechos que se agitan turgentes entre jadeos de placer y de pasión, son estrujados entre las fuertes manos del hombre, alterando los rosados pezones hasta ponerlos tan duros como piedras.
En la pequeña caseta: silencio, deseo, expectación, excitación, rubor, ansiedad, extrañeza, maravilla, excitación, incredulidad, nerviosismo, fascinación, excitación…
El hombre embiste una y otra vez dentro de la mujer. Ella, tras cada embestida, araña su espalda dejando surcos con sus afiladas uñas, recuerdos del rojo de la pasión en la piel del hombre.
 El orgasmo llega, sin avisar, como una enorme ola que arrasa con todo. El hombre se derrama dentro de la mujer, mientras su cuerpo, ya sin vida, se vacía de sangre. Pues en el mismo momento en el que el hombre ha llegado al clímax, la mujer ha clavado sus afiladas uñas en el cuello de su amante seccionando la yugular. La sangre se vierte a borbotones salpicando como una fuente los pechos de la mujer que juguetea con ella esparciéndola por su piel y lamiendo sus dedos con una larga lengua rosada.

jueves, 27 de junio de 2013

LA CASA


La casa estaba siempre llena de visitas: tíos, tías, primos, primas, primos segundos y primos terceros; vecinos pidiendo sal; vecinas cotilleando y criticando a otras vecinas que a su vez, con muy poca vergüenza y mucho descaro, las habían criticado minutos antes; el cartero que se quedaba a tomar el té, o un café bien cargado, antes de seguir su ronda, a poder ser con pastas con corazón de limón y una capita de semillas de sésamo espolvoreadas por encima; desconocidos que se presentaban de improviso a la hora de la cena y no se iban hasta después de haber degustado un buen desayuno con tostadas, mantequilla y la famosa mermelada de ciruela, que la tatarabuela Eustaquia preparaba al baño maría, con los dulces frutos del viejo ciruelo, que había en el jardín.

Además  de las  muchas visitas, por supuesto, había que contar también, con los múltiples habitantes habituales de la residencia, los variados animales de compañía y las fieras salvajes que poblaban la casa devorando a alguna despistada visita de vez en cuando; nada demasiado alarmante, pues las fieras tenían un gusto exquisito y sólo devoraban a las visitas indeseadas.

domingo, 23 de junio de 2013

LA MAGIA DE LAS PALABRAS



CIELO-BRILLO-HAMACA-AGUA-CABALLERO-SENTIMIENTO-REFLEJO-REGALO-CUENTO-LUZ


Para Luna.



     Luna era una niña sencilla, bonita, dulce y un poco traviesa, a la que le gustaba que su padre le contara un cuento cada noche, sentados en una hamaca en el jardín, mirando las estrellas refulgir en el cielo, dando brillo con su luz al firmamento.
    La voz de su padre transportaba a la niña a mundos mágicos, donde todo era posible, habitados por duendes perversos, brujas malvadas, trasgos inquietos, y  bellas hadas que cantaban canciones con voces de cristal. Su padre empezó a relatar su cuento y Luna se dejó llevar por la fuerza de las palabras:

sábado, 22 de junio de 2013

UN PEQUEÑO HEROE EN UN MUNDO DE SOMBRAS


Juan creía todo lo que le decían. Era tan inocente y confiado, que todos en el pequeño pueblo lo tomaban por tonto, por retrasado. Era tímido, feo y rechoncho, la adolescencia hacía estragos en su cara, en forma de granos. Jamás había hablado con una chica, porque ninguna chica se había acercado a hablar con él. No tenía amigos, porque los otros muchachos no consideraban que mereciera la pena perder el tiempo en hablar con alguien que vivía siempre pegado a un libro y no practicaba deportes, ni le gustaban los videojuegos. Por lo tanto las páginas de los libros y las historias que cobraban vida dentro de ellas, eran para él más reales que el mundo exterior, y los maravillosos personajes surgidos de las letras eran sus únicos amigos. Le gustaban sobre todo las historias de terror. Creía ciegamente que el mundo estaba lleno de monstruos que acechaban en las sombras, en la oscuridad primigenia que crecía bajo la cama o en el interior de un armario cerrado.

SOMBRAS


El viejo está tan marchito que su desagradable visión hace que a la mente de la muchacha acuda el recuerdo de una rosa, regalada meses atrás por uno de sus múltiples admiradores, olvidada, ajada, seca, muerta en un cajón, igual  de olvidado que el pretendiente que regaló la flor. La muchacha, lozana y fresca, cual doncella recién desvirgada, mira con desprecio la crueldad del paso del tiempo en el rostro de aquel hombre con quien, hace tanto tiempo, fornico sin descanso durante una noche infinita. Mil años han pasado desde su último encuentro. Mil largos inviernos, que han devastado la belleza del muchacho, transformándolo en un saco de piel y huesos, vacío de toda vida. Siempre ocurre lo mismo. Mil años entrega de vida al humano más bello de su época, a cambio de la semilla para crear sus vástagos. A los mil años acude al lecho de sus antiguos amantes. Entonces, ve con curiosidad la devastación que la vejez provoca en la belleza, nada vivo queda nunca en sus rostros, sólo un tenue brillo de deseo en sus apagados ojos y la pequeña esperanza de que ella se apiade de ellos y les conceda mil años más. Pero ella no conoce la piedad, simplemente acude para terminar el ciclo, dar muerte al viejo, arrancar su corazón y devorarlo.

Una vez termina su labor,  debe encontrarse con el joven más bello de esta época, robarle su semilla y quedarse preñada de las sombras que darán oscuridad al mundo durante otros mil años. La muchacha, madre de la obscuridad, deja el cuerpo ensangrentado del viejo atrás y se encamina en busca de otra noche de placer y lujuria infinita.

jueves, 20 de junio de 2013

VOLAR EN LIBERTAD (En respuesta a Tomas de Haedo)


Desde la celda en la que me encuentro prisionero escucho fascinado la arrogante música de las olas chocando, poderosas, contra el cruel acantilado. El mar se extiende, ante mis ojos, como una  inmensa llanura azul, como prueba de que la belleza existe en el mundo, fuera de  mi prisión y de las barreras que me privan del sueño de la libertad.

Treinta años encerrado en esta celda con la única compañía de las ruidosas gaviotas que vuelan burlonas sobre el lugar y se posan junto a los barrotes para insultarme con su lujuriosa libertad. Un ave me mira con ojos negros brillantes de curiosidad como si se preguntara el motivo por el cuál este estúpido humano no sale a volar junto a ella en una mañana tan hermosa. Mis ojos se llenan de lágrimas, pues por un segundo, nada más que un instante, me he imaginado volando junto a la gaviota sin ataduras, ni límites, sólo el viento en el rostro y el sol calentando mi piel.

Una mentira fue lo que me trajo hasta este lugar maldito. La falsa mirada de una mujer. Siguiendo esa mirada, me dejé llevar por el fuego de la pasión  provocado por unos labios rojos de carmín y las voluptuosas curvas de aquella muchacha hecha para el pecado. Cuando una mujer, como esa, te mira con el deseo tatuado en los ojos, tienes que saber que siempre hay un precio que pagar en el altar del dolor.  Atraído por una promesa de placer inimaginable seguí las insinuantes caderas de la muchacha hasta un oscuro callejón. Pero los ojos de la mujer mentían, no era placer lo que buscaban sólo alimento. En el callejón intentó devorarme transformada en un monstruo de dientes afilados como cuchillas  de afeitar y ojos sanguinolentos, brillantes de ira y de hambre eterna.  Por fortuna pude defenderme, una barra de hierro se encontraba tirada en el callejón y la clavé en el corazón de la bestia, atravesando piel, carne, músculo y finalmente destrozando las vísceras del monstruo hasta llevarlo a la muerte.

Cuando intenté explicar a las autoridades lo que había ocurrido, me encerraron en el manicomio, sobre el acantilado, con vistas al mar y tiraron la llave.

Puede ser que de verdad sea un demente y que este lugar sea mi sitio, ya no lo sé. Pero sí sé que daría cualquier cosa por volar con la gaviota en libertad.
Me gustaría conocer vuestras opiniones, lo que os gusta, lo que no os gusta. Sugerencias, ¿Qué os gustaría que mejore?  Este blog es para vosotros... Animaos a COMENTAR

HABLANDO DEL DIABLO


Hoy hablaremos del Diablo. ¿A qué acojona, eh?

Lucifer, Belcebú, el padre de las mentiras, el  ángel caído, Pedro Botero… no veas si tiene nombres, como para saber como llamarle si alguna vez te lo encuentras en un oscuro y estrecho callejón y no te queda más remedio que saludar.

Decía San Bernardo: trabaja en algo, para que el diablo te encuentre siempre ocupado. Se conoce que el bueno de San Bernardo, cuando dijo semejante cosa no pensaba en estos tiempos de crisis. Hoy el diablo no tendría problema en encontrar a los ociosos, simplemente tendría que pasear tranquilamente hasta cualquiera de las múltiples y atestadas colas del paro, que pueblan cualquier ciudad, lo difícil sería dar con alguien con trabajo y un sueldo digno.

El diablo que sabe más, por viejo que por diablo, se anticipa siempre a los movimientos de Dios, por eso cuando el de arriba se hizo hombre,  él hace mucho tiempo que se había hecho mujer. Lo cual demuestra a las claras su inteligencia superior.

Además de señor de los infiernos, Lucifer, es mago en sus ratos libres y consiguió ser el autor del mejor truco de magia de la historia al hacer creer al ser humano que no existe, para así poder actuar con la impunidad que poseen las cosas en las que no se cree. ¿O acaso, irías  por ahí diciendo que un duende ha entrado en tu casa, se ha bebido tu vino y se ha beneficiado a tu señora? Seguro que no, pues con el diablo lo mismo.

Puede que el demonio exista o puede que no, quizá simplemente sea que el diablo es el nombre que toma Dios cuando las cosas vienen mal dadas, para ahorrarse la bronca. Pero lo cierto es que por muy inteligente que se crea el diablo, es posible que no sea tan listo como se piensa, pues es bastante estúpido, por su parte, creer que puede hacer peores a los hombres de lo que ya son. 

Hay quien piensa que vender su alma al diablo es la solución a todos sus problemas, yo siempre me pregunté: ¿para qué iba  a querer el diablo mi alma de pobre perdedor? Por hacer la prueba, una vez, intente vendérsela a cambio de convertirme en un respetado y reputado autor de éxito, aún escucho sus siniestras carcajadas como si le hubiera contado el mejor chiste del mundo.

Para terminar os diré que el cabrón del diablo mata moscas con el rabo… Ante esto no hay nada que decir, sólo envidiar su suerte.

martes, 18 de junio de 2013

PUERTAS (En respuesta a otro visitante)


Es una gris e interminable tarde de domingo, plomiza y aburrida. La lluvia repiquetea sobre el cristal de la ventana tan rítmicamente, como un martillo en una fragua. Está pasando el primer día de vacaciones más horrible de su vida, encerrada en una casa, a sus jóvenes ojos, tan vieja como el  mismo mundo, sin nada que poder hacer.

 El gato negro traspasa la pequeña gatera, con el pelaje empapado y un humor de mil diablos, que plasma en un maullido lastimero y furioso, que no suena demasiado ortodoxo a oídos de la joven,  cruza la sala dejando sus  húmedas huellas  grabadas en el suelo, hasta esconderse bajo la mesa cubierta por un paño de raído lino, junto a la que se encuentra sentada la muchacha, leyendo un libro antiguo que ha encontrado en el desván, cubierto por una capa de polvo seco y pegajoso. No hay plan más perfecto, para una tarde como ésta, que un buen libro, dejarse arrastrar por la inercia creada por las mágicas palabras, que surgen como sueños vivientes desde el papel.

El viejo libro habla de un lugar obscuro donde habitan las sombras y el mal. Habla de las puertas que cruzan desde nuestro mundo a esa realidad distorsionada, un lugar peligroso donde no hay lugar para la conciencia, ni la compasión. Un mundo en forma de  laberinto donde los seres humanos son  presas, sacrificios en honor a la madre obscuridad. Cuando la muchacha alza la vista de las viejas páginas, es tarde, ya ha cruzado la puerta que no se debe cruzar.

EL PEOR DE LOS CAMBIOS


Cuando las cosas iban mal bajo la colina el problema venía irremediablemente siempre desde las capas más altas, donde se encontraban las mentes importantes, con sus importantes planes. En la oscuridad que ocupaba todo en los túneles inferiores, las cosas eran más sencillas, uno se dejaba la piel trabajando sin tener tiempo de pensar en nada, ni de soñar con un mundo mejor. El trabajo de las criaturas, casi ciegas y deformes, que se afanaban sudorosas en la oscuridad de los niveles más bajos, era hacer que la vida fuera perfecta en las galerías superiores.

En la parte alta, bellas criaturas vivían una vida relajada y displicente, llena de lujos y comodidades ganadas por derecho de nacimiento, derecho adquirido por haber nacido cerca de la gran luz.

Esta situación  cambió  el día en que una de las criaturas de las capas inferiores se detuvo a pensar y alzó la vista hacia arriba.

Tras la masacre, las deformes criaturas vivían una lujosa vida en las alturas y los escasos supervivientes de las clases altas, que pronto dejarían de ser bellos, trabajaban sin descanso bajo la oscuridad. Todo había cambiado para seguir exactamente igual y ese es el peor de los cambios.

domingo, 16 de junio de 2013

UNA NOCHE DE PLACER (En respuesta al segundo visitante que ha dejado sus diez palabras)

La extenuante llegada del orgasmo dejó al hombre, por unos segundos, tan vacío como sí junto con su esperma hubiera derramado toda su esencia vital. Acarició la piel desnuda, bañada en sudor de  su mojigata vecina, que tantas veces lo había rechazado escandalizada, entre rezos y miradas de fría desaprobación, hasta que horas atrás, sin mediar palabra, lo había besado con lujuria en el ascensor, los ojos ardiendo de fiebre y deseo, arrastrándolo hasta su cama, para regalarle el don de su cuerpo aquella noche. Se levantó del lecho y fue a la nevera para tomar una cerveza tan helada como el corazón del invierno, necesitaba recuperar energías tras el salvaje polvo que acababa de disfrutar. Cuando pasó junto a la televisión encendida,  sonrió al ver el crucifijo y la imagen de la Virgen María que la muchacha tenía colgados en la pared. Tanto puritanismo contrarrestaba bastante con lo que acababa de pasar en el dormitorio. Entonces se percató,  asustado, de las confusas imágenes que se mostraban en la pantalla: un pequeño niño  rubio, con lágrimas en los asustados ojos, protegía entre sus manitas un viejo  juguete de madera mientras era brutalmente atacado en un parque, por una mujer de aspecto repugnante que parecía surgida una película de serie B sobre muertos vivientes. La nerviosa voz de un reportero relataba una confusa noticia, las palabras entrecortadas que pudo entender fueron: “virus, trastorno de comportamiento, violencia extrema, alerta roja, pandemia…”. Las imágenes mostraban caos y muerte por doquier. Echó un vistazo por la ventana, lo que veía  en la televisión estaba ya sucediendo en su calle, ante sus ojos. Horror y sangre. El fin del mundo conocido había llegado. Entonces sintió el dolor agudo en el cuello y los dientes de la muchacha desgarrando su piel y su carne. Después oscuridad.

sábado, 15 de junio de 2013

Podéis seguir enviando vuestras diez palabras y en cuanto pueda escribiré un relato con ellas. También os recuerdo que podéis agregar comentarios, sugerencias y sobretodo ilustraciones, me encantaría que alguno de mis relatos inspirara a un artista del dibujo.

INSOMNIO Respuesta al juego de las diez palabras enviadas por un visitante


INSOMNIO

Es una noche cerrada, de un verano tan caliente como el infierno. En el interior del viejo caserón una mujer desnuda sobre la cama se pelea con las sábanas empapadas en sudor. El insomnio la persigue desde semanas atrás y siguiendo el camino que marca tan cruel perseguidor termina por llegar la desesperación.  Empieza a temer por su cordura.

Desde el día que se instaló  en aquella casa los ruidos extraños han ido en aumento. Pero está noche ya está segura de que no son provocados por la decrepitud de la casa. Ha escuchado, sin duda, el estridente ruido de una puerta abriéndose en la noche. Después los pasos de unos pies calzados con pesados zapatos en el desván, justo en el techo sobre su cama. Voces infantiles  pidiendo ayuda con lastimeros susurros, gritos de dolor y sufrimiento han quebrado la quietud de la noche. Finalmente un pesado arcón arrastrado por el suelo. Después silencio.

 ¿Hay alguien en la casa o se está volviendo loca por los largos días sin dormir? Su cuerpo y su mente están tan fatigados que no puede fiarse de ellos. Puede ser que finalmente se haya quedado dormida unos instantes y sus sueños le hayan jugado una mala pasada, pues ahora el silencio es total y absoluto.

La ventana se abre de pronto con un estremecedor crujido, un relámpago ilumina la noche en el exterior. Fuera comienza a arreciar una poderosa tormenta de verano, el agua entra por la ventana salpicando la caliente piel de la mujer con su frescor, una vasija de cerámica cae de una cómoda  haciéndose  añicos.  Así queda libre una nota de papel oculta durante largo tiempo en su interior.

 Después de una eternidad de duda  y temor, se decide. Lee la hoja.

Es una nota de suicidio del anterior propietario de la mansión. En la que explica que se siente orgulloso de lo que ha hecho antes de decidir poner fin a su existencia. La nota está manchada con marcas  ocres de sangre seca.

En el pueblo ha escuchado las historias sobre aquel hombre cruel entregado al vicio y la lujuria. Las malas lenguas de las comadres que se tuestan al sol en la plaza, cuentan que  mató a sus hijos, dejando sus restos en un arcón en el desván, para después todavía con las manos manchadas con el púrpura de la sangre, ahorcarse en el viejo sauce que todavía se encuentra  en el centro del jardín.

Con el corazón aterrado, encogido en su pecho, acude a la ventana para volver a cerrarla.

Desde la ventana puede ver la sombría figura deslizándose lentamente por el jardín hacia el sauce. La figura toma la soga   que cuelga de una rama, se la pone al cuello, alza la mirada hacia la ventana. Ojos vacíos, llenos de sombra la miran directamente,  paladeando su desnudez. Siente la lujuria perversa que emana de aquel ser.  El espectro sonríe con deseo, lo que le provoca un escalofrío de repulsión y terror. Justo en ese momento cuando la mujer no puede apartar la horrorizada mirada de la aparición,  unas pálidas manos enlazan una cuerda alrededor de su cuello  y es arrastrada dentro de la habitación. La ventana se cierra de golpe, sólo queda el silencio en la noche.

Las viejas comadres charlan mientras toman el sol en la plaza. Hablan sobre aquella forastera que apareció ahorcada en el viejo caserón. Dicen que padecía insomnio, que la falta de sueño le llevó a realizar semejante locura. Esa es la versión oficial, pero ninguna de las viejas cree semejante versión. Rezan porque el viejo caserón continúe largo tiempo deshabitado. Esperan que nadie vuelva a cruzar sus puertas nunca más.

viernes, 14 de junio de 2013

MÁS ALLÁ DEL FIN DEL MUNDO


Cuando el mundo se detuvo, ni siquiera me percaté de que había llegado el final, pues semejante acontecimiento, como la mayoría de los demás sucesos importantes de mi vida, me encontró, tal como desde niño siempre me decía mi madre, con  la cabeza en las nubes, muy lejos de la realidad que me rodeaba. Un día tan señalado como el fin del mundo y yo perdido en mis pensamientos, buscando palabras para dar forma a mis propios mundos. Así que me pase de parada sin billete de vuelta y cuando quise despertar ya no había mundo al que regresar, por lo tanto no me quedó más remedio que adentrarme en las extensas llanuras de mis creaciones, las cuales se abrían amplias, inexploradas ante mis ojos.

Eran  tierras sombrías, extrañas, crueles  y sorprendentes, pues  a cada paso acechaba un peligro oculto entre las sombras.

Desde entonces vago buscándote porque sé que tú estás en el centro de este lugar surgido de mi mente. Cuando por fin te encuentre te tomaré de la mano, besaré tus labios y me perderé en tus ojos, buscando esa pequeña chispa que tu posees. El ascua que da luz a mis sueños. Juntos daremos forma a un nuevo cuento, que cobrara vida con mis palabras convirtiéndose en nuestro mundo.

ESTIMADOS VISITANTES OS PROPONGO UN JUEGO:

Escribe 10 palabras y utilizándolas escribiré un microcuento para ti.

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El mundo es diferente ahora a como mis ojos lo recuerdan. Cuando mi mirada era la de un niño el mundo era luminoso, había risas y alegría. Hoy el mundo es completamente gris, del color del grafeno, las risas se perdieron en el tránsito hacia la evolución definitiva del ser humano, con esa pérdida fue asesinada la alegría y con ese crimen todo lo humano que quedaba en nuestros corazones desapareció. Amor, piedad, ira, tristeza, odio, ya nadie recuerda lo que era sentir nada parecido.  El suave tacto de las lágrimas, la caricia aterciopelada de un ser amado, el abrazo de ternura de una madre a su hijo, el desconsolado llanto tras conocer la muerte de cerca, la rabia provocada por una injusticia, odiar a un enemigo. Todos los sentimientos fueron erradicados para construir un ser humano superior sobre los esqueletos de sus antepasados.

El mundo avanza hacia el futuro sin darse cuenta de que ya llegó hace tiempo a él y lo dejó muy atrás. Hoy moriré tras quinientos años de insípida vida artificialmente prolongada, el último ser humano vivo que recuerda el gran cambio. Conmigo morirá definitivamente todo lo humano. Mis valiosos recuerdos, vestigios de un pasado olvidado.

martes, 11 de junio de 2013

RESEÑA HISTORIAS DEL DRAGÓN


La primera reseña de la que dejo constancia en este blog versa sobre esta pequeña joya, a mí parecer, de la editorial Kelonia, HISTORIAS DEL DRAGÓN. Antología de microcuentos a beneficio de la Fundación de Fantasía de Fuenlabrada, resultado del certamen realizado en apoyo de dicha fundación. Lo que escribo puede parecer interesado, pues un pequeño grano de arena de esta obra me pertenece, pero nada más lejos de la realidad. Para un amante de los microcuentos como soy yo (y como si lees este blog espero que seas tú también) es una delicia. Un banquete de más de cien platos, cada uno de un sabor diferente, que llega a diversas zonas del paladar.

Mi manera de entender un microcuento es como un destello, una pequeña imagen, que tiene que quedar grabada en el recuerdo y, sin duda, que muchas de estas pequeñas historias lo consiguen. Son destellos de luz que guardan enormes historias en su interior. Un diez para la gente de la Editorial Kelonia por su esfuerzo y su trabajo. Nunca les agradeceré lo suficiente haberme dejado formar parte de este delicioso banquete. Terror, fantasía, ciencia ficción, y como no una pizca de oscura realidad, en pequeñas dosis. Píldoras que os receto desde aquí para paliar esos momentos en los que el aburrimiento amenaza con atraparnos con su lazo
     Pd: Ahora mismo estoy empezando a adentrarme en las tierras del Rey Trasgo de la mano de Alberto Moran Roa, también de la editorial Kelonia, y lo cierto es que promete de verdad. Muy, pero que muy recomendable.

lunes, 10 de junio de 2013

Puck


El duende Puck descendió la colina a grandes zancadas de sus escuálidas piernecillas, el sol ya calentaba en lo alto, tenía prisa, se hacia tarde, muy tarde. Había mucho por hacer,  mil travesuras que maquinar, entuertos que preparar, un montón de madejas de hilo bien enrolladas que embrollar, ingenuos caminantes a los que perder en el bosque a merced de los hambrientos lobos, bodas de muchachas felices, de mejillas sonrosadas y corazones enamorados, que estropear y mucha leche por agriar. Eso se le daba especialmente bien, no tenía demasiado mérito, era algo innato, entraba en una casa y toda la leche se agriaba al instante, los huevos se pudrían con un apestoso olor que sería la envidia del peor estercolero de la más mugrienta ciudad y la carne tomaba un color ciertamente repugnante.

Puck se consideraba como el más grande creador de artimañas, males, embrollos y desaguisados del mundo, de todos los mundos, y como no hay ningún estudio  que se dedique a investigar esa interesante, a sus almendrados ojos, rama de la ciencia, es posible que tuviera razón y lo fuera. Lo cierto es que ponía verdadero empeño en serlo.  Había prometido que para conseguirlo dejaría en el camino, si fuera necesario, su alma hecha jirones, si los duendes tuvieran alma hubiera sido un gesto muy valeroso, pero como no era así, la verdad no tenía mucho mérito.

Pero esa mañana no habría bromas, ni juegos.  Varios encapuchados lo rodearon, lo ataron y lo cubrieron de miel dejándolo sobre un hormiguero. No fue una broma muy graciosa, pero sí mortalmente dolorosa.

Es lo que tiene dedicarse a un trabajo tan poco reconocido como el de Puck. Sí uno se dedica a jornada completa a la ardua labor de fastidiar a los demás, sin duda se ganara unos cuantos enemigos.

Infección (Un mundo de zombis)


El primer síntoma de la infección es el calor abrasando mi sangre, un infierno devorando mis venas, como una hoguera  dentro de mi pecho. Después los pulmones recuperan sus funciones, el aire los invade, obligándolos a respirar. Mi corazón comienza a latir, de pronto, disparando la infección por todo mi cuerpo. Mis sentidos regresan, mi vista se aclara, una luz cegadora deslumbra mis ojos acostumbrados a la oscuridad. El oxígeno regresa a mi cerebro y con él, los pensamientos conscientes, las ideas, el lenguaje. Intento articular palabras, mi lengua se niega, balbuceo como un niño. Los viejos recuerdos destrozan mi cabeza con un torrente de imágenes difícilmente asimilable.  La comprensión de lo sucedido me golpea sin piedad. ¡Maldita infección que da un terrible vuelco a mi existencia! Vuelvo a sentir dolor, tristeza, ira, ganas de orinar y sobre todo miedo ¿Quién querría volver a ser humano en mundo de zombis?

domingo, 9 de junio de 2013

Confesión


El sacerdote terminó su homilía. La congregación absorbía sus palabras como llegadas desde la misma boca de Dios. El sermón trataba sobre el martirio de los hombres santos.

Cuando el último fiel abandonó la iglesia, una sombra se movió a su espalda. Un demonio le había encontrado, tenía ojos insondables sobre un rostro deformado de carne cicatrizada. El golpe en la cabeza le hizo perder el conocimiento.

Cuando la consciencia regresó se encontraba maniatado. Los negros ojos despedían odio eterno. Conocía a ese demonio, no era la primera vez que sus pasos se cruzaban, aunque en su recuerdo eran ojos inocentes y asustados. Nada quedaba en esa mirada de miedo, ningún resquicio de la inocencia que antes habían poseído. Un tatuaje en forma de un ángel alado decoraba su hombro desnudo.

El demonio lo torturó con un instrumento afilado, lacerando carne, piel y musculo.

Sólo una palabra salía de la boca del demonio: confiesa.

Soportaba el martirio rezando a su Dios para que le diera fuerzas y no le permitiera caer en la debilidad. Pero su Dios le había abandonado. No consiguió resistir, cuando el dolor se tornó insoportable, el sacerdote confesó. Por lo visto no era un mártir, ni un hombre santo.

Dios le había concedido un don y una misión, Él era su espada en la eterna guerra contra los demonios. Los distinguía por sus bellos rostros y sus formas pecaminosas, mutilaba sus rostros haciendo desaparecer todo rastro de belleza para evitar la tentación que provocaba el pecado de la lujuria en hombres santos como él.

El cadáver del sacerdote fue encontrado poco después. La investigación sobre su muerte llevó a las autoridades a descubrir su laboratorio de los horrores. Allí entre los cuerpos mutilados encontraron un cadáver con un ángel  tatuado en el hombro desnudo.

AMOR


La música inunda la habitación con notas de amor, deseo, calor y sensualidad. El viejo tocadiscos hace vibrar la aguja sobre los surcos del vinilo. La voz desgarrada de una cantante, muerta tiempo atrás, canta canciones olvidadas en el idioma del amor.

La fragancia de rosas rojas termina de crear el ambiente perfecto,  junto a las copas de vino, la cálida chimenea y la nieve cayendo a plomo en el exterior.

Es la noche romántica soñada, desde siempre, por el hombre: una dulce conversación a la luz de la lumbre, un suave beso, hacer el amor apasionadamente con el objeto de todos sus deseos, tanto tiempo anhelado.

La mujer con amargas lágrimas en los ojos, las muñecas atadas con seda roja, el labio roto y el sexo profanado, solloza después de la cruel violación, sin poder apartar la vista de la cruda amenaza del afilado acero sobre su cuello.


ODIO


Siento odio por el mundo, por los señores que lo controlan en la sombra, por los hombres sencillos que se dejan llevar al abismo sin levantar la cabeza, y luchar por lo que les pertenece por derecho: la libertad de una vida digna, que nos roban cada día. Siento odio por aquellos que me engañaron para vivir esta vida, con un pesado yugo atado a la espalda y perseguir una zanahoria de un falso tono dorado, que jamás podré alcanzar.  El odio me posee, como una capa de oscuridad adherida a mi corazón, cubriéndolo de sombras.

Pero te veo sonreír, con tu desdentada sonrisa de niña inocente, el odio desaparece, tornándose en una fuente inagotable de esperanzas y de sueños por compartir. De un futuro que te pertenece. De un mundo mejor reflejado en tus ojos. Y, ahora, sólo siento odio por el odio y por los que odian.

sábado, 8 de junio de 2013

Sueños


Como cada noche, el extraño entró en sus sueños. Y el corazón le dio un vuelco de alegría, pues desde el momento en que abría los ojos a la luz de la mañana, deseaba la llegada de ese instante en la noche en que el sueño le alcanzara, haciendo desaparecer la realidad del duro día. Como cada noche se amaron en sueños. Como cada noche, al cerrar los ojos, entraba en el mundo del extraño, era su huésped, su compañera, su amante. Él le mostraba una parte de su mundo, sus pensamientos, sus recuerdos, sus historias; y ella se dejaba llevar de su mano, recorriendo las llanuras del Sueño, pues, sólo en sueños podían estar juntos. En el mundo de los sueños ella se sentía libre como jamás lo había sido, por fin podía olvidar las humillaciones, las vejaciones y los golpes.

Vio el infinito dolor que latía en el pecho de la mujer, la tristeza absoluta y el vacío que anidaba en su corazón donde apenas quedaba un hueco para una chispa de luz. Percibió la cercanía de la Vieja Muerte rondando de cerca a la mujer. El señor de los sueños, tendió una mano para calmar con su contacto el palpitante dolor, dijo:

- Si me lo pides, lo haré

Ella asintió.

Despertó sobresaltada. Su marido sufría una brutal pesadilla, los terrores más profundos invadieron de oscuridad la mente del hombre, tal fue la intensidad del miedo, que lo devoró hasta quebrar su corazón.

No habría más golpes.

HAZ EL BIEN Y TODOS TE APRECIARAN


La señora Henderson abandona la iglesia sintiendo su alma limpia y su conciencia tranquila. Hace una hermosa mañana de domingo, el sol brilla en el cielo azul y los pájaros parecen saludarla con sus cantos, mientras camina hacia el hospicio donde ayuda a niños necesitados. Le gusta ayudar y le gustan los niños. De regreso hacia su casa, tiene una dulce sonrisa y un gesto amable para cada persona con la que se cruza. Es muy conocida y muy querida en la pequeña ciudad, a pesar de haberse instalado no hace mucho tiempo. “Haz el bien y todos te apreciaran” ese es su lema. Le gusta hacer el bien.

En su dulce hogar, un gato negro corre a saludarla frotándose entre sus piernas con un meloso maullido, exigiendo su comida. La  viejecita tararea feliz una antiquísima canción, pone comida al gato, enciende la televisión a todo volumen y ríe con las burdas bromas del presentador del concurso, mientras ordena la coqueta cocina. Cuando todo está perfecta y pulcramente ordenado, desciende las escaleras que dan al oscuro sótano. La adorable ancianita no enciende la luz, pues no lo necesita, la oscuridad es su elemento. Tres rollizos niños lloran encadenados a la pared del fondo. No pueden gritar, pues lo primero que hizo al secuestrarlos, tras engañarles con unos simples caramelos, fue cortar sus lenguas para después cocinarlas asadas a la brasa con salsa y patatas. Remueve con un cucharón de madera la enorme olla puesta al fuego.  El guiso huele que alimenta.

La pequeña ciudad celebra la fiesta del solsticio de verano. La anciana ha sido la elegida para organizar el evento. Dará un banquete inolvidable antes de partir hacia otra ciudad. Todos están invitados. Hace siglos que le gustan los niños. Sólo que no como al resto de la gente.

viernes, 7 de junio de 2013

La belleza en el reflejo


El hombre observa, sobrecogido, la imagen reflejada. La insinuante figura de la mujer aproximándose lentamente a su espalda. Es hermosa, sus dorados cabellos danzan como si poseyeran vida propia. Jamás ha visto una belleza igual, tan etérea, tan poderosa. En el reflejo llega a atisbar formas perfectas bajo la escasa tela que cubre la pálida piel, similar al mármol de una estatua. No puede evitar estremecerse de pasión por ese cuerpo y por esas formas. Siente el deseo que exhala la mujer por cada poro de su piel, su cuerpo reacciona de manera refleja, percibe la palpitante erección bajo sus ropas, el ardor que le invade, como lava líquida corriendo por sus venas. Jamás ha deseado nada en su vida tanto como desea a la mujer. En realidad no desea nada más, excepto poseerla allí mismo sobre el frío suelo, como si el mañana no existiera, fundiéndose con ella hasta que la oscuridad le de alcance.

Con los ojos cerrados se gira para recibirla. La afilada espada danza en su mano como si tuviera vida propia, la cabeza de la Gorgona rueda por el suelo.

Perseo abre los ojos. Medusa yace a sus pies. Toda su etérea belleza ha desaparecido, despojada de su poder por la llamada de la muerte, sólo queda carne mancillada, el cadáver de un horrible monstruo creado de la más profunda obscuridad. Las serpientes de sus cabellos se mueven con los últimos vestigios de vida, bañadas en la negra sangre que brota de su cuello cercenado.

Fin


Los dos viejos de rostros tan  agrietados como la árida tierra del desierto, charlan aletargados tostándose al sol.

Hablan, con pocas palabras, del único pensamiento que hay girando en sus cabezas. Hablan con temor, reverencia y cierto humor macabro de quien ha visto de todo en su larga vida.

Sienten curiosidad por descubrir aquello que todo hombre quiere saber. La respuesta a la pregunta que ha torturado la conciencia colectiva de la humanidad desde el albor de los tiempos. Es el último tema de conversación que les queda, pues todos aquellos que han conocido a lo largo de los extensos inviernos de sus vidas desaparecieron hace tiempo.

Uno de los ancianos continúa su inútil cháchara sobre la muerte, absorto en sus pensamientos, sin percatarse de que su viejo amigo ha dado el último paso y ya conoce las respuestas que él tanto anhela, pero por desgracia no puede compartirlas.

jueves, 6 de junio de 2013

EL SECRETO DETRÁS DE LOS OJOS

Los celestes ojos que me miran con tristeza desde el cuadro, ocultan un secreto en su interior, un misterio, una duda, una trampa, una oscuridad, una enfermedad del alma. No puedo dejar de mirarlos, me atraen como las ladinas palabras de un ilusionista, dejando el mundo exterior fuera, lejos de la bella tristeza que desprende aquella mirada.
El cuadro muestra a una mujer de piel canela y larga melena oscura que desciende como una cascada por la sinuosa piel de su espalda desnuda hasta las gloriosas nalgas, esta girada de medio lado, mirándome impúdica, mostrando la mitad de un pecho y un pezón erecto, insinuando la oscuridad sensual que aguarda entre la sombra de sus piernas. Pero a pesar de la excelsa y turbadora belleza de la muchacha, mis ojos están fijos en su mirada, intentando desentrañar, descifrar el secreto que guardan con tanto celo.
Finalmente, tras largas horas, perdido, sin dar con el secreto, consigo con sumo esfuerzo desviar la vista de sus ojos. Por fin, aliviado, me doy cuenta de que no hay ningún secreto, ningún misterio y la enfermedad del alma es sólo mía. Detrás del cuadro el cuerpo desnudo de la mujer me mira, los ojos celestes sin vida, la sangre baña su sinuosa piel.  Desde las amplias paredes me observan decenas de miradas de mujer que guardan sus propios secretos. El cuchillo se encuentra todavía ensangrentado, apoyado en la mesa junto al pincel y las pinturas. Tomo pintura roja,  me dispongo a terminar mi obra.

Destino


El penique de plata gira por el aire ante los atentos ojos de los dos hombres que observan con interés el devenir del destino en forma de moneda, la naturaleza pura del azar en un instante, la buena o mala suerte que esta por decidirse en un suspiro, en el acelerado latir de un corazón.

En la sala de maternidad del viejo hospital los dos hombres junto a la cuna del recién nacido miran la moneda que se detiene por fin tras los muchos giros de fortuna que ha dado en el aire, dejando sellado el destino del niño.

El ángel, vestido impecablemente de blanco impoluto, agacha la hermosa cabeza, abatido. El demonio, cubierto de andrajosas ropas oscuras, sonríe con una sonrisa tan antigua como el pecado.

Cambian de cuna, charlando amigablemente, y vuelven a lanzar la moneda al aire con el destino de la siguiente alma en juego.

Historias del Dragón

El mes pasado se publicó el libro Historias del Dragón de la Editorial Kelonia http://www.kelonia-editorial.com/Web/ en el que participo con el relato "La paradoja de la vieja muerte", quiero agradecer a la Editorial su confianza y la oportunidad de ver publicada en papel una pequeña parte de mi obra.

La oscura realidad


El camino era oscuro. Las rotas y tristes farolas despedían una tenue sombra de luz, dando al callejón un aspecto siniestro, semejante a las fauces de un enorme monstruo dispuesto a devorar a una incauta presa. 

El viento, que agitaba las ramas de los árboles, como si tuvieran vida propia,  parecía susurrar malas palabras en los asustados oídos de la niña.

Haciendo acopio de todo su valor, atravesó la oscuridad como una pequeña heroína, sin mirar atrás, pues, si miraba atrás estaría perdida. Sabía con absoluta certeza que la oscuridad no perdona a los que miran atrás.

Abrió la puerta  y suspirando de alivio dejó atrás el monstruo de sus fantasías, para encontrarse de frente con el monstruo de la realidad. Su padrastro, apestando a alcohol, golpeaba a su madre sin piedad con un cinto de cuero negro. La miró; en sus ojos la oscuridad lo cubría todo.
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This Work (LA OSCURA REALIDAD / http://microcuentosfantasticos.blogspot.com.es by Gonzalo Esteban Díaz/) is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.

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