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LA OSCURA REALIDAD

LA OSCURA REALIDAD

jueves, 14 de agosto de 2014

EN EL LABERINTO





En el mismo centro del laberinto, que se haya en el interior del espeso bosque, hay una oscura mansión que parece recién sacada de las pesadillas más siniestras de un viejo ermitaño loco. Los  negros cuervos sobrevuelan el extraño lugar, agoreros, anunciando terribles males con sus desagradables graznidos, cubriendo el cielo crepuscular, que baña en todo momento la mansión con la sombra de sus negras alas del color de la tinta. Alguna vez ocurre que de manera inesperada un pequeño rayo de luz se abre pasó entre el cielo crepuscular y entre los ominosos y escandalosos cuervos, iluminando con su tenue brillo las sombras, ese instante de luz, entre  tanta oscuridad, realza la belleza del lugar como un diamante en el cuello de una dama, resalta la belleza de una mujer hermosa.


En el profundo bosque, que rodea la mansión y el laberinto que la protege, hay una posada para viajeros que han extraviado su camino  en la vida, donde un juglar canta canciones eternas que hacen estremecerse incluso a la Vieja Muerte.  Por ese bosque corretean a su antojo hadas, duendes, brujas, sabios faunos, trasgos, lobos feroces y bestias tan oscuras y peligrosas que helarían la sangre en las venas a cualquiera que cruce sus pasos con ellas, antes de darle cruel muerte. 
El laberinto es tan intrincado y extraño que se torna imposible de atravesar, a no ser que se conozca el único paso que lleva al hermoso jardín, cruzando los inevitables y crueles pasillos llenos de trampas, enigmas, palabras secretas y senderos traicioneros, que conducen al descuidado caminante hacia una muerte segura y probablemente bastante dolorosa y sangrienta.
El jardín, ¿qué podemos decir del jardín, para poder describiros su excelsa belleza, con tan escasas palabras? Primeramente os diré que es verde como una amplia pradera de una lluviosa tierra del norte, verde esmeralda, brillante de rocío. En el jardín siempre huele al aíre limpio, que invade la atmosfera después de una buena tormenta de verano, plagada de truenos y relámpagos. Allí se respira paz y tranquilidad, es un lugar de reposo y descanso.  Las cantarinas fuentes  adornan con su melosa música cada rincón, en sus cristalinas aguas nadan, ignorantes al mundo exterior, ancianas carpas de tonos dorados. En los frescos arroyos que unen las fuentes entre sí, truchas arcoíris de plateadas escamas, que ciegan con su brillo, surcan las aguas como flechas argénteas. Las flores de vivos colores adornan el verdor del jardín como en un cuadro impresionista. En el  centro del jardín hay un  profundo pozo, que vigilan las solemnes estatuas de los cuatro arcángeles.
Desde el jardín se puede ver, en una ventana  de la mansión, la silueta de un niño fantasma que mira la vida pasar bajo sus ojos, con una profunda añoranza, disfrutando de la belleza que se muestra ante él, como ningún ser humano vivo haya disfrutado jamás.
El pórtico de la puerta es amplio y con un precioso grabado en el que se representa a Perseo decapitando a la Gorgona, la cabeza de la Medusa rodando por el suelo, con las agitadas sierpes de sus cabellos furiosas y desesperadas en el momento de la muerte.
Si cruzamos la pesada puerta de madera de roble para introducirnos en la mansión, encontraremos un acogedor hall. Allí un sirviente alto y sin un solo pelo en la cabeza nos recibirá para acompañarnos en nuestro viaje hacia el Ocaso. No os fiéis de él, en sus ojos hay un brillo oscuro.
Al introducirnos en la mansión, cruzaremos la sala de los espejos, en los que veremos nuestras figuras distorsionadas en las más extrañas formas, algunas graciosas, pero la mayoría realmente inquietantes. Al mirar fijamente los espejos percibiremos con claridad que es muy posible que exista otro mundo más allá de los espejos, en el que sus habitantes se encuentren tan perdidos como lo estamos nosotros en el nuestro. En el último espejo que adorna la sala, junto a la puerta de salida, una mujer madura, derrotada por los surcos que el paso del tiempo ha dejado en su piel y en su alma,  observa la mirada cruel de la lozana juventud frente a ella. En el reflejo, la muchacha sonríe a la mujer madura, pero no hay alegría en sus ojos, la sonrisa de la joven tiene algo muy triste en su interior.
Abandonada la sala de los espejos encontramos un solitario salón de baile que parece guardar un oculto secreto. Reinando sobre el salón hay un precioso reloj con las agujas detenidas a las doce en punto. Por un momento nos parecerá atisbar las sombras de los invitados al baile danzando a nuestro alrededor.
En una galería con el techo lleno de grandes ventanales, un artista pinta sobre un lienzo el hermoso cuerpo desnudo de una mujer. Está completamente abstraído en su arte y no alza la mirada del lienzo. Por toda la galería se encuentran sus cuadros. En todos ellos hay preciosas mujeres, pero el rojo de la sangre es el color más usado por el artista en sus obras, dejémosle dilucidando el secreto que guardan detrás de los ojos todas aquellas muchachas.
 En la mansión viven seres extraños y oscuros, algunos de ellos un poco románticos y algo melancólicos, pero la mayoría peligrosos. Todos podrían contaros una historia interesante si estáis dispuestos a perder un poco de vuestro precioso tiempo,  en detener vuestra estresante vida para escucharles, aunque sólo sea por un momento.
Un último consejo antes de dejaros vagar solos por las infinitas salas de la gran mansión, no bajéis las escaleras que dan al frío sótano. Nada bueno encontraréis en las tenebrosas profundidades que habitan entre los cimientos de la mansión, allí sólo hay una viscosa obscuridad.
En la gran biblioteca de la torre del ala este de la mansión, se guardan todos aquellos libros inacabados, que alguna vez un escritor desconocido imaginó poder llevar a buen puerto para morir ahogado en el intento, bajo un mar embravecido, cuyas olas se llevaron al fondo las mágicas palabras de una gran historia. El anciano bibliotecario toma nota de todo lo que ocurre en la extraña mansión, en el oscuro sótano, en el hermoso jardín, en el laberinto, en el bosque y en la posada  sobre un papel fino y amarillento, con letras  tan delgadas como las patas de las arañas que corretean impunemente por la mesa, donde el viejo se sienta en silencio a completar la interminable crónica de lo que sucede en esos extraños parajes. Para escribir usa una  larga  y ligera pluma de águila real,  que unta metódicamente en un pequeño tintero de cristal lleno de espesa  tinta negra. El más anhelante sueño del anciano es que alguien leyera alguna vez lo que escribe en esas cuartillas amarillentas, pero es un sueño sin fundamento, pues lo que sucede en la casa no le interesa a ningún habitante de la misma y nadie visita al viejo cronista desde hace siglos. Mientras no cesa de escribir, estornuda, una y otra vez, acosado por una terrible  y crónica alergia al polvo, que le hace estremecerse de la punta de los dedos de los pies, hasta la calva coronilla de su cabeza, con cada estornudo una mancha de tinta mancilla el fino pergamino.
En otro mundo, más allá de la mansión, en una barata habitación de motel  con manchas de humedad en las paredes, sentada en una pequeña mesa de escritorio,  una mujer escribe sin descanso, con su pluma preferida, dando vida a estas historias, insuflándoles su aliento a tan extraños personajes, sin saber muy bien si las historias son suyas o puede que simplemente las recuerde de un  extraño sueño  que ha tenido esa misma noche.  No está muy segura de si ha soñado con lo que ha escrito o ha escrito las historias con las que ha soñado, pero por un momento de confusión  el frío, la lluvia, el bosque, la cabaña y sobre todo el dulce calor de la chimenea, la  hipnótica voz y los ojos grises del Contador de Historias le parecen tan reales como su pluma o el papel en blanco sobre el que escribe.
Mientras la mujer escribe,  una increíblemente bella muchacha con la que acaba de hacer el amor,  observa desde la cama, con una sonrisa de placer en sus bellos labios, a la escritora.  Desde el exterior llega el lejano y relajante sonido del traqueteo de un tren, la muchacha se asoma completamente desnuda, sin un asomo de impudicia, al balcón que da a un sorprendentemente, en comparación con la mugrienta habitación,  precioso jardín, respirando el dulce aroma de los azahares, por un momento ese olor, le trae viejos recuerdos. Haciéndole  recordar los tiempos en que correteaba por los campos de naranjos, en la antigua Grecia, mientras los poetas pululaban a su alrededor como moscas,  componiendo odas sobre su belleza. Al escuchar el característico roce de la pluma sobre el papel, no puede evitar acordarse, con cierta pena,  del malhadado escritor que la encadenó para conseguir un talento, que ya era suyo por derecho. Como le dijo a él, ella sólo regala su don a quien ella quiere. Con extrañeza se da cuenta de que de verdad quiere a la mujer que escribe sin descanso, perdida en sus mundos, frente a ella. Se mira en el espejo  y su bello rostro le devuelve  el brillo de una mirada enamorada. Sorprendida se percata de que es completamente feliz por primera vez en su inmortal vida.
Y más allá del espejo, en el que la musa se mira, me encuentro yo, escribiendo sobre todas estas historias y personajes que proceden, o eso creo, del intrincado laberinto de mi mente, con una taza de café humeante en las manos y la mirada perdida dentro de la pantalla del ordenador. Pensando con profunda inquietud y algo de curiosidad, si habrá alguien insuflándome su aliento y a su vez alguien escribirá sobre el titiritero que maneja mis hilos, en una  cadena que entrelaza personajes, historias, lectores y escritores en un cuento sin fin.

2 comentarios:

  1. Bella sensación la de recorrer tantas historias de tu realidad, Esteban. He disfrutado de tu laberinto sabiendo que el espiral seguirá pariendo pequeñas joyas hechas letras.
    Un abrazo enorme y felicidades por la acogida de tu libro.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias, Lorena. El abrazo enorme para ti, se te extraña en esta nube en la que nos movemos.

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This Work (LA OSCURA REALIDAD / http://microcuentosfantasticos.blogspot.com.es by Gonzalo Esteban Díaz/) is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.

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